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La vida en el hogar

La vida en el hogar

Tradicionalmente la familia se constituía en torno al hogar. El orden establecido pasaba por salir de la casa de los padres (las mujeres coincidiendo con el casamiento y los hombres después de volver del servicio militar) e instalarse en la suya, donde con el tiempo prosperar, llegar a trabajar las propias tierraso contar con su rebaño, que no faltase de comer, procrear y, en definitiva, sacar una familia adelante. En esta sociedad patriarcal, al amor de la lumbre discurría la vida en el hogar, en donde la mujer atendía las labores de la casa, a su marido y a la crianza de los hijos. Habitualmente, en algún momento y bajo un mismo techo, acababan por convivir padres, hijos y abuelos.

La vivienda tradicional era un lugar de austera subsistencia. Estaba distribuida en dos plantas: La inferior se situaba medio paso por debajo del nivel de la calle. Junto a la cocina se disponía la despensa, el recibidor y la sala con las cámaras dormitorios, apenas separadas por una cortina. La parte superior de la casa, o sobrado, se dedicaba al almacenaje de enseres y al secado y conservación de diferentes productos del campo y la matanza. Hoy se nos hace difícil imaginar vivir sin luz, electrodomésticos y agua corriente.

La cuadra, el muladar, las cochineras y los establos también formaban parte de la casa, en una continuidad de vida entre personas y animales. Los animales domésticos se dedicaban como animales de tiro (bueyes y burros), al consumo propio (gallinas y cerdos) y de compañía (perros y gatos). Todas las viviendas tenían el pozo con una pila; además, en el pueblo existían fuentes y lavaderos públicos. Analizado el trazado lineal que forma el conjunto de El Oso se concluye que sigue el curso de las corrientes de agua, la dirección de los afluentes desde la Sierra de Gredos que discurren por el subsuelo de la Moraña.

Un gran pañuelo es el motivo principal de esta isla, simbolizando y reconociendo la importante función que desempeñaba la mujer rural en el hogar. En su interior, se ha recreado una cocina como estancia más característica de la casa. En el exterior, una pesebrera, un molino y un brocal con una pila que, acompañado por diferentes utensilios colocados en un basal, evocan otros tantos elementos de la vivienda y, en conclusión, la vida tradicional rural en el hogar definitivamente desaparecida a mediados del s. XX.

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